Menu

Cambiar

Cambiar

De la educación FLASH a la educación ENZIMÁTICA

Nuestra actual forma de vida convierte el tiempo del que disponemos en un bien cada vez más escaso, un bien que nos obliga a vivir en la inmediatez, en un marco de exigencias personales y sociales. Es fácil de esta forma imaginar un escenario cargado de ansiedad en el que la educación de nuestros menores queda relegada, con frecuencia, a una mera satisfacción de las necesidades que nuestros hijos tienen, como niños y niñas. Un panorama en el que otras personas, los maestros en el cole, por ejemplo, terminan convirtiéndose en los modelos y moldeadores principales de su conducta, ellos terminan siendo los encargados reales de atender su educación. Este es un proceso que en muchos casos se desarrolla en lo que podríamos llamar la industrialización del ‘si vale para uno, vale para todos’, modelo que ignora las necesidades específicas de cada pequeño/a y olvida algo esencial, que cada persona es única.

Estamos ante una situación que nos invita a asumir la responsabilidad de plantear nuevas formas para el desarrollo educativo.

Todo esto nos hace pensar en una incongruencia. Una incongruencia que basa la crianza en pedagogías asistenciales que olvidan el proceso y sólo atienden el momento puntual, reconduciendo la conducta a corto plazo. Es la educación FLASH, donde el adulto es el referente que satisface las necesidades físicas y emocionales del pequeño, quien suele plantear la relación con los menores como dinámicas y luchas de poder.

Estamos ante una situación que nos invita a asumir la responsabilidad de plantear nuevas formas para el desarrollo educativo, basado en estructuras democráticas y horizontales que se centren en el proceso, considerando a todos los sujetos implicados como algo holístico. Hablamos de educación ENZIMÁTICA, de trabajar conductas a largo plazo, desde la propia mirada interna del autoconocimiento, de forma consciente, responsable y respetuosa. Como un catalizador de acciones transformadoras que ayuden a todas las personas implicadas a progresar.

Motor de acciones formativas y transformadoras que generen espacios familiares de mayor calidadAsí nace DIDEA, fruto de la observación, el análisis, la documentación y la investigación, para nutrirse de las aportaciones de muchos otros/as que enriquecen un entorno multidisciplinar en ebullición. Sondeando nuevas formas de intercambio, como motor de acciones formativas y transformadoras que generen espacios familiares de mayor calidad. Por eso DIDEA aspira a ser una comunidad de aprendizaje viva, activa y en constante desarrollo, un espacio de participación familiar, de intercambio de experiencias y emociones bajo dinámicas vivenciales. Un punto de encuentro en el que poner en valor el conocimiento, el acompañamiento y las principales innovaciones pedagógicas con el único objetivo de convertir a quienes más queremos en nuestro mejor legado.